Congoja no solo es una pintura; congoja es sinónimo de una emoción por una pena intensa, angustia y manifiesto en llanto. Un desconsuelo, un sentir.
Congoja se queda ahí, sosteniendo el momento exacto donde el dolor no ha explotado ni se ha ido, solo se ha instalado. Es una imagen honesta de la fragilidad humana, de esos instantes donde existir duele y el cuerpo se convierte en el último lugar donde esconderse.